15.7.09

Poemas (México 2006)

Memoria

Ansío la noche
porque en su velo transparente
miro reflejado el miedo
entonces la calle con su aguacero
se parece a la luna
esa sombra de duelo
que reposa en la penumbra:
ahí el reflejo del alma,
ahí el estruendo del olvido,
el adiós pasajero,
que roza imperceptible,
el río sobre la roca.


1993

El olvido me aguarda
y me teje la trampa:
a veces recuerdo tus ojos,
tu cabello,
tu figura delgada
pero la memoria con su ataúd
de sombras
se queda detenida en el inmortal gesto:
tus manos abriendo aquel libro negro
con su envoltura dorada.
Allí estaban las palabras,
como gaviotas en medio del agua
era un tiempo lejano
cuando el alma escampaba cerca
y yo navegaba en mi barco
y tú mirabas el mar
y el fragor del alma.


Hábito

Vine a quedarme esparcida en la niebla
a entender el aire e intuir tu grandeza
porque existe un hábito de silencio en mí
cuando observo tu luz en el horizonte
a veces es el amanecer que atraviesa la mañana
y rompe las ventanas con ternura
a veces es la limpia noche que se queda
escondida entre la pared y la mesa
¿No son entonces mis manos y mi cuerpo
una extraña luz que se asoma?
Es la niebla del alma que brota de las lozas
es mi amor que abre la puerta y te llama
dime con tus soles ajenos al hombre,
cuantos cielos se cierran al borde de la espesura
para caer en mi mano al hablar este lenguaje
en el tono de la mariposa y la piedra
en el goteo del lápiz y las sombras.


Faena

Si fuera un sueño repetir
las palabras frente al mar
como un pescador perfecto
no seria la playa mi hogar
ni los peces mi alimento
no diría una filosofía ya cumplida
por los ancestros al azar
ni tendría la embriaguez
de la noche en mis ojos
tal vez solo el silencio que escucha
teclear lento mi arpón y mi anzuelo
A esta hora, en este suelo
como extraña a la realidad
sin alegorías ni metáforas
sin letras oscuras que no suenan
como un pescador perfecto
de pie en una roca
sola frente a las olas.


el extranjero

El parque es antiguo
es medio español y medio indio
una mezcla sutil del destino
un agravio de la historia
porque sin despreciar
los estudios profundos
y los pensamientos de los
hombres sabios
La intención escondida de los que enredan
la ciencia con la magia
y los que separan a lo negro y lo blanco
como una función salvadora de las razas
Sin querer polemizar...
digo
que hermoso ese hombre de cabellos dorados
y ojos azules sentado en el banco de al lado
manos largas y graciosas sostienen una taza
lee el Reforma y quema el centro del Zócalo
al observar con sus pupilas rosadas
un pie moreno enfundado
en una sandalia.