22.3.09

Poemario VERDE (2000)

Soledad

Árboles de agua
entran por la ventana
tiritando se acuestan sobre la cama
el piso remueve la historia,
hay una taza, un libro, una llave
los zapatos se angustian
y acuden a la entrada
la puerta es incierta
el techo calla
Un río de árboles respira
en mi almohada
y la noche escucha,
mi noche sin sombras
sin truenos
sin fantasmas.





Aire
Ven aire a poblar mis cabellos
hunde tus ramas verdes y azules en mis ojos
yo quiero ver el despertar,
yo quiero ver las luces de las sombras
cuando abren su boca
y destruyen la tarde
quiero verlas desde la antiguedad de mi mano:
fogata de lunas
torre de pájaros
subir por las calles
y enterrar el horizonte.









Noche

Junto a la lámpara, los libros
y detrás de la ventana
todo lo bueno y lo malo reposa
yo miro los sedosos cabellos de la noche
limpios sobre la limpia almohada
la inocencia del reposo en sus labios
e imagino mis árboles dormir afuera
el perro de la esquina
y las torres sucias y tenebrosas de la ciudad
su mano se mueve apenas
presagiando la vida
todas las máquinas detenidas
las buhadillas de los ladrones
las sombras y el miedo
descansan en los corazones
mientras observo las manos de la noche
soñando detenidas.







Atardeceres
¡Cuántas horas se deslizan en la arena!
ahora que la tarde es un retumbo de olas
mi vestido se moja de alegría,
mis zapatos ya no esperan
la inmensidad palpita en mi sombra
todos los humanos vivos y muertos
buenos y malos mojan su cuerpo en el agua
los barcos pasan y se los llevan
los vigías y la luna abren una estela
niebla nocturna susurra el mar:
el tiempo sobre la tierra cierra la noche
y la inmensa llanura despierta.

Poemario Rojo (2007)

ejercicio

poema cursi
poema endeble
poema falso
poema intelectual
mal poema
buen poema
todo es
y hace falta
para ver
y escuchar
el grito
el susurro
mágico
¿dónde está?



roca

estas son las manos que acarician mi mano
detrás de las señales invernales,
cuando estaba detenida en medio de la tierra
soñando.
era cálida, sé bien que soñaba conmigo,
yo soñaba conmigo,
con los intrusos que veían y se postraban;
porque eran todavía pájaros y ranas silvestres,
pero ahora que se han convertido en hombres
sus manos acarician mi cuerpo desprendido
y los miro
sin alas y caminando.


inconcluso

te escribiré
un poema oscuro
¿te gusta?
a la gente inteligente le gusta
acerca su cara transparente
sobre el libro
luego se espanta (si está solo)
pero si tiene público
se araña, gesticula y entorna los ojos (si es poeta se enfada)
pero a mí
a mi tonto poema
le gusta
acostarse sobre la hierba
escuchar el ruido que hace el río
y le digo
¿quieres un poema oscuro?
no, dice, en susurro
mejor un beso
un beso de agua y tierra.


tarde

es tarde en la ventana
al caer la luna
y alejarse las nubes
¿cuándo regresará el soplo?
hay acantilados en las calles,
y miles de pasos sobre la acera
hay acantilados en los ojos
hundiéndose en la sombra,
porque la razón abandona
y la tormenta se acerca,
con debilidad que nombra
la rutina de los poetas,
el árbol con sus irreparables hojas,
y la mirada
y la tristeza
y el sonido
en los ojos que se cierran.


después

nos quisimos un poco
leves
en las gotas que caen
sobre las ventanas
luego de escampar la lluvia
nos prometimos tiempo
pero qué hacer
cuando estás lejos
cuando miro las ventanas
azotarse
las ráfagas de viento
entrar y refugiarse en mi cuerpo.


palabras

al amanecer la rosa
está fría
su aroma yace
muerto en la hierba
porque la rosa
ilumina
hiere
hipnotiza
la rosa
la inútil rosa
es rasgada
mutilada
por un verso.


isla

la huella sobre la arena se debilita
por eso me rendí a las antorchas
y a los huesos que estaban lejos
parecía que jirones de piel
vivían debajo de mis manos
nunca se sabe
pero este día, hora desierta, cuando se abren
las grietas debajo de los talones
y el rostro se ha vaciado
sólo entonces duele la huella
cuando se cerró mi mano
sobre una mano seca,
luego la tibieza
pero la mía estaba muerta
así lo vi desde la oquedad
de los ojos de mi calavera
un hueco infinito
donde se olvidan las antorchas y la arena.


Inicio

un amor es un aroma
las cosas imprecisas que se forman
y se destruyen adentro
uno trata de romper la escarcha
y dejar de sentir frío
pero los restos están ahí
petrificados
y uno sonríe y vive
y uno se esfuerza y aguarda
cierta esperanza retorcida
un designio malvado
que obligue a mirarse de frente
pero estas son filosofías
palabras huecas
sombras.